

En mi niñez las muñecas de papel eran comunes. Eran baratas y si se rompían no era ningún drama. De hecho las muñecas me las hacia yo misma de un libro calcándolo, luego coloreaba los vestidos a mi gusto.
Ahora que tenemos impresoras debería ser más fácil hacer estas cosas, pero al reino de las muñecas de plástico le queda mucho tiempo. ;)







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